Ay, chicas, no os podéis imaginar lo que me pasó anoche. Tengo 28 años, soy Sylvie, casada con Cédric, y soy súper abierta al sexo. Me encanta el riesgo, el deseo que quema, las sensaciones que te dejan temblando. Mi marido sabe que soy una sumisa total, pero no asumo lo puta que soy… hasta que él me obliga.
Estábamos cenando en una brasserie, él nervioso, hablando de una sesión foto. ‘Cariño, hoy será especial. Te pondré una capucha, no verás nada, solo sentirás’. Me mordí el labio, excitada. ‘¿Qué capucha?’. ‘De cuero BDSM, con candado. Sensaciones x10’. Olía a su colonia, fuerte, masculina. Asentí, el coño ya húmedo.
La preparación de la sorpresa
Llegamos al sitio, como un consultorio médico frío, paredes blancas. Me quité el abrigo: arnés negro apretando mi vientre, separando tetas, botas hasta muslos. ‘Sylvia, posa’, dijo Cédric. Jean-Jacques, el fotógrafo viejo pero pícaro, clic clic. Luego, la capucha. Cuero crujiente, oscuridad total. ‘¿Respiro bien?’, pregunté. ‘Sí, pouliche’, rió él.
De repente, voz grave: ‘¡Wooow, qué yegua!’. Nathan. Muslos duros bajo mis manos. Saqué su polla: enorme, venosa, anaconda. ‘¡Dios! ¿Es real?’. Pesé huevos pesados. ‘¡Toro!’. Palpé abdomen: tabla de chocolate. ‘¡Qué músculos! ¿Eres estatua?’. ‘Gym desde crío’, gruñó. Cédric: ‘Imagina, usa tacto’. Lamí: salado, caliente, olor a macho puro.
‘A cuatro patas en la camilla’. Me guiaron, coño expuesto, goteando. Nathan taquineó labios: ‘Mmm, húmeda’. Entró despacio. ‘¡Aaaah!’. Llenada hasta útero, estirada. Olía a sexo, sudor. ‘¡Han! ¡Han!’, gruñía él. ‘¡Ooh! ¡Aah!’, gemía yo. Palmada: splaff en culo. Ritmo feroz, baratija dentro. ‘¿Te gusta mi verga, yegua?’. ‘¡Sí! ¡Verga de semental!’.
El toro entra en acción
Jalé fuerte, primera orgasmo: ‘¡Me corrooo!’. Temblores, jugos chorreando. Se retiró, polla brillando. ‘Date la vuelta’. Piernas en estribos, abierta como puta. Glande contra clítoris hinchado. ‘¡Aaaah!’. Profundo otra vez. ‘¡Fóllame!’. Él embestía, tetas botando. Chupé su polla después: saliva, mi crema, sabor intenso.
Repitió: levrette, misionero. Eyaculó en boca: leche espesa, tragué. Otra en coño: caliente, rebosando. ‘¡Más! ¡Sé tu yegua!’. Fessées: piel ardiendo, roja. ‘¡Derrámame todo!’. Raleó, llenándome. Cuerpo temblando, sudor pegajoso, olor a semen y deseo.
Al final, capucha off. Nathan: negro, como The Rock. ‘¡No me lo creo!’. Cédric sonrió. Jean-Jacques: ‘Fotos increíbles’. Salí destrozada, feliz. Quiero más. ¿Quién no?