Ay, chicas, no sé por dónde empezar… Estaba en ese vuelo de líneas indias, volviendo de un viaje loco por Asia. Yo, con 27 años, piel morena española, curvas que vuelven locos, y un calor que ya me tenía sudando. El avión medio vacío, bendición. Me pongo a charlar con Raji, el steward. Indio guapísimo, unos 25, ojos oscuros profundos, sonrisa pícara, cuerpo atlético bajo el uniforme. Hablamos de todo: viajes, calor infernal, Madras. Le cuento que tengo dos días de escala, sola, sin conocer a nadie. Se ríe, voz suave como miel. ‘Yo te hago de guía, ¿eh? Tengo días libres’. Le doy mi hotel. Ay, qué emoción…
Al día siguiente, puntual como un reloj. Almorzamos en un restaurante cutre frente al hotel. Curry picante, sudor por todos lados, ventiladores zumbando inútilmente. La charla vira rápido: aventuras, él confiesa que le gustan los cuerpos bonitos como el mío… Me sonrojo, pero me excita. ‘Hace 40 grados, ni se te ocurra salir ahora’, dice riendo. ‘Mejor, vamos a tu habitación, ducha fresca y un trago’. Mi camisa pegada al pecho, pezones duros por el sudor. Acepto. Subimos. El ventilador del techo gira ronroneando, aire pesado con olor a jazmín de la calle.
El encuentro en el avión y la invitación irresistible
‘Ve tú primero a la ducha’, me dice tirándose en la cama, camisa abierta mostrando pecho suave. Entro al baño, me quito todo: sujetador, tanga húmeda. Agua tibia cayendo, jabón espumoso. De repente… siento su presencia. Raji ahí, desnudo, mirándome con hambre. ‘En mi casa, nos lavamos así, juntos’, murmura acercándose. Sus manos jabonosas en mis hombros… dios, piel contra piel, resbaladiza. Frota mis brazos, axilas, baja por espalda. Me estremezco. Se arrodilla, lava piernas, sube muslos, roza mi coño con el codo. ‘Mmm, qué suave…’, susurra. Giro, pero ya estoy mojada, clítoris hinchado.
Se pone de pie, su polla dura contra mi culo. ‘¿Te gusta?’, pregunta voz ronca. Asiento, jadeando. Sus manos en mis tetas, pezones entre dedos, tirando suave. Baja, una mano en mi vientre, otra en mi coño. Dedos resbalando entre labios, frotando clítoris. ‘Estás empapada, nena…’, gime. Yo gimo fuerte, agua golpeando azulejos, vapor con olor a jabón y sexo. Me gira, besa mi cuello, muerde oreja. ‘Déjame probarte’. Baja de rodillas, lengua en mi coño. Lamidas lentas, chupando labios, metiendo lengua adentro. Sabía a sal y deseo. Piernas temblando, me agarro su pelo negro húmedo. ‘¡Ay, Raji, sí! Más profundo…’
Placeres prohibidos en la habitación del hotel
Me levanto, lo empujo contra la pared. Su polla tiesa, venosa, goteando. La agarro, piel caliente, pulso fuerte. ‘Ahora yo’, digo. Boca abajo, lengua en su glande salado. Lo chupo despacio, aspirando, bolas en mi mano suaves y pesadas. Gime: ‘¡Oh, mierda, qué boca!’. Lo trago entero, garganta llena, saliva chorreando. Él jadea, caderas empujando. ‘Para, o me corro…’. Lo suelto, nos enjabonamos mutuo. Manos en todas partes: culo redondo mío, apretándolo; sus nalgas firmes.
Salimos de la ducha, toallas tiradas. Cama fresca bajo ventilador. Me tumba, abre mis piernas. ‘Quiero follarte ya’. Su polla en mi entrada, resbaladiza. Empuja lento… ay, lleno, estirándome. ‘¡Joder, qué prieta!’, gruñe. Yo: ‘Despacio… sí, así…’. Ritmo lento primero, piel chocando chapoteando sudor. Olor a sexo, curry lejano. Acelera, tetas rebotando, uñas en su espalda. Cambio: yo encima, cabalgando, clítoris frotando su pubis. Gritos míos: ‘¡Más fuerte, Raji!’. Él chupa tetas, mordiendo pezones. Corro primero, coño contrayéndose, chorros calientes. Él explota dentro, semen caliente llenándome, gimiendo mi nombre.
Descansamos pegados, respiraciones pesadas. ‘¿Quieres más tarde?’, pregunta besando mi hombro. Sonrío. Paseamos al atardecer: templo loco, dioses tallados, playa con curry picante. Noche en hotel. Otra ronda: 69 en cama, lenguas en coños y pollas, sabores mixtos. Él me come el culo, dedo dentro mientras me folla. Mañana, despierto con su polla en mi mano. ‘Otra vez’, pide. Lo monto reverse, viendo su cara en éxtasis. Revelación total. Amo el sexo, las sensaciones, y esto… inolvidable. Sueño con Raji aún.