Confesión ardiente: Mi polvo prohibido en el hotel Bonsaï

Hace meses que no sabía nada de él. De repente, mi móvil vibra. ‘Hola’. ‘¿Qué tal?’. ‘Bien, ¿y tú?’. ‘Tengo ganas de follar’. El corazón me late fuerte. ‘¿Esta noche?’. ’19h, ¿libre?’. ‘Sí’. Sé que con Thierry es así, a tomar o dejar. Si digo no, podría complicarse todo. Pero… joder, es un experto en la cama. Anulo mis planes y le mando un mensaje a mi ex: llego tarde, reunión.

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A las 19h exactas, aparco mi coche cerca de su bloque en las afueras de París. Bajo directamente del trabajo, con mi traje gris. Nadie por aquí. En el asiento del pasajero, una bolsa del súper: patatas fritas, salchichón y media botella de champán. Él lo exige siempre. Llamo: ‘Soy yo, estoy abajo’. ‘Vale, bajo ya. Espera’.

El SMS que lo encendió todo

Aparece por la puerta cochera, mirando nerviosa a los lados. La observo: 1,65m, curvas generosas, tetas 95C, culo redondo. Sube al coche de un salto. Nos damos dos besos en las mejillas, castos. Es paranoica con los vecinos. En el coche, apenas me coge la mano. Antes follábamos en su casa con música alta para tapar mis gemidos.

Yo también nervioso. Si llego tarde, mi ex sospechará. Tráfico denso. Lleva un jersey blanco y pantalones largos negros, ropa de abrigo para junio… eso significa poca ropa debajo. Pelo rizado recogido. Su bolso grande atrás, con cambio de ropa. Rompe el silencio: ‘¿Nueva esta furgo?’. ‘Tres meses’. ‘¿Kadjar? ¿Como la dinastía?’. Río. ‘No sé de historia’. ‘¿Cuánto hace que no nos vemos?’. ‘Cinco meses’. Hablamos de mi divorcio, mi nueva chica, mi hijo… Ella calla. Esperaba que la dejara por ella.

En un semáforo, la miro. Piel caramelo, ojos negros, como una actriz porno árabe con curvas extra. Quiero tocarle la pierna. Me agarra la mano. Llegamos a la ronda. Al siguiente semáforo, se quita el cinturón y me besa con lengua. Uff, lejos de miradas. Siento sus labios suaves, su barba incipiente raspándome la piel. Mañana tendré marcas rojas, mis compis se reirán…

Vamos al Bonsaï, nuestro hotel fetiche. Parking subterráneo discreto. El recepcionista nos mira sabiendo. Pareja adúltera típica. Entro en la habitación y me lanzo a besarla, quitándole el jersey. ‘No, espera. Abre el champán y siéntate en la cama’. Va al baño. Yo descorcho, sirvo en tazas, abro patatas y salchichón. Miro el reloj: 19:44. Si se demora, ni follaré.

Sale… Dios. Body de encaje crema, ajustado a sus curvas, medias y liguero. Labios rojos, ojos delineados. La abrazo, beso con hambre. Empalmo una teta. ‘Primero el champán’. Nos sentamos, brindamos. Come patatas despacio. Pierdo paciencia: meto mano bajo el body, pillo un pezón duro. Lo masajeo. Ella suspira, boca abierta. Bajo al coño: monte de Venus rasurado, labios húmedos. ‘Dame tu polla, cariño’.

La pasión descontrolada en la habitación

Me levanto, ella abre mi cremallera. La saca, besa el glande. La chupa ansiosa, lengua en el prepucio. Bebe champán y lo escupe en mi verga, lame todo. Chupa huevos peludos, slurp slurp. Empujo caderas. Está tiesa y grande ahora.

La pongo de pie, quito body. Ensemble cremoso. Me tumbo, ella en 69. Chupa profundo mientras yo aparto el tanga: labios carnosos, mojados. Lamo clítoris, succiono. Sabe salado-dulce. Lengua en ano, poivré. Dedo dentro, ella gime ‘ahh…’. Mueve culo para más.

Se sienta en mi cara, yo lamo y meto dedo en culo. Luego se pone a cuatro, pero no: ‘Quiero montarte’. Me empala en vaquera. Tetas rebotando, pezones duros. Yo froto clítoris. Grita ‘¡Sííí! ¡Me corrooo!’, tiembla, se derrumba besándome cuello, orejas.

Allí quieta, dedo en su culo otra vez. ‘Vale, ahora atrás’. Se pone prona, tanga quitado. Entro en coño resbaladizo, chap chap. Follamos lento. Luego saco, pongo en ano. Entra fácil, lubricado. Me tumbo sobre ella, embisto fuerte. Sudor, olor a sexo, piel pegada. ‘¡Lléname el culo, amor!’.

Me corro dentro, gruño. Besos mientras palpito. Salgo lento. Estoy KO, quiero huir. Ella me abraza, besa todo mi cuerpo. ‘Abrázame’. La envuelvo, pero miro ropa. ‘Voy a ducharme’. Me lavo rápido, quito su olor. Sale desnuda: ‘Bebe conmigo’. ‘No, debo irme’. Me visto. ‘Cinco minutos más, te la chupo’. ‘Tarde ya’.

La beso en puerta, bajo al parking. Corro al coche, acelero con ventanas abiertas. Ella sola, pone tanga. Acaba champán, patatas… Se tocará pensando en mí. Yo… un mufle. Quería flores, caricias. Pero fue brutal, inolvidable.

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