Mi Aniversario Ardiente: Sorpresa con un Toro de Piel Café

Chicas, aún tengo el cuerpo temblando. Es como si acabara de pasar. Luis y yo, recién casados, celebrando nuestro aniversario en un relais-château precioso en la sierra. Vestida con un escote que deja ver todo, lencería sexy debajo. En la cena, no paraba de mirar a esa mesa… un tío alto, piel café au lait, calvo, musculoso pero no exagerado. Me guiñaba el ojo y yo… uf, sentía un cosquilleo.

💸Become a webcam modelOver 50% of earnings · Daily payouts · 60M visits/dayGet started →

Luis me dice antes de subir: ‘Tienes quince minutos para ponerte como una bomba sexual’. Me pongo en tanga, portaligas, pechos al aire con el sujetador sin copas, tacones altísimos. La concha ya húmeda de anticipación. Toco a la puerta… y no es Luis. Es ÉL, Hugo, en bata de boxeador. La abre y… ¡ay, Dios! Está desnudo debajo. Grita: ‘¡Pero qué…!’.

La Cena Misteriosa y la Puerta Abierta

—Tranquila, Carla —me dice con voz grave, caliente—. Tu marido lo ha organizado todo. Quiere compensar esa decepción con tu jefe americano. Tengo… cualidades para consolarte.

Silencio. Mi corazón late fuerte. Lo miro: polla enorme colgando, gruesa como mi muñeca. Olor a hombre limpio, jabón y algo salvaje. —Decide rápido —dice—, o alguien me ve así.

Abro más la puerta. —¡Joder, qué es eso! —exclamo, oliendo ya su excitación. —Entra, no te quedes desnudo en el pasillo.

Me coge en brazos, fuerte, piel suave y caliente contra la mía. Me tira al king size. Suspiro. Empieza a besarme el cuello, mordisquea. Sus manos en mis tetas, pezones duros. Baja… ay, su lengua en mi concha. Lamida lenta, chupando el clítoris. ‘Mmm, estás empapada, Carla’, murmura. Gemidos míos: ‘Ah… sí… no pares’. Olor a mi humedad, salado en su boca. Luis entra sigiloso, se toca viéndonos.

Hugo se pone de rodillas, levanta mis piernas al techo. Su verga tiesa, venosa, cabezota brillante. La frota en mi vulva. —Listo para celebrar tu aniversario? —me pregunta. Veo a Luis, sonrío pícara. —Venga, fóllame fuerte. Es lo que habéis planeado.

¡Uf! Entra despacio, estirándome. Dolor-placer. ‘¡Qué gruesa! ¡Ahhh!’, grito. Empieza a bombear, lento luego rápido. Sudor goteando, slap-slap de piel contra piel. Huele a sexo crudo. Cambio a perrito: me agarra las caderas, me taladra. Orgasmo tras orgasmo, grito: ‘¡Sí, más! ¡Me corro!’. Luis se acerca, su polla en mi boca. Chupo, salada, mientras Hugo me revienta la concha.

No contenta. Quiero más. ‘Ahora el culo’, le digo a Hugo. Lo mojo con saliva, mis manos en sus huevos pesados, lisos. Me pongo a cuatro, él escupe en mi ano. Presiona… ‘Relájate, puta buena’, dice riendo. Entra centímetro a centímetro. Quemazón deliciosa, llena. ‘¡Joder, qué prieta!’, gruñe. Me folla anal fuerte, pelotas golpeando. Luis eyacula en mi boca, sabor amargo-espeso. Trago, gimo.

Hugo ruge, se corre dentro de mi culo, chorros calientes. Caemos exhaustos. Dos de la mañana. Hugo a un lado, Luis al otro. Yo en medio, tocando perezosamente esa verga mítica, aún semi-dura, olor a semen y sudor.

La Chevauchée Salvaje y el Final Íntimo

—Cuéntame todo —le pido a Hugo—. ¿Quiénes erais en la cena?

—Tu marido no quería que pensaras que soy un ligón cualquiera. Fui con un colega falso y mi amante Aurélie. Si me echabas, me iba con ella.

Carla ríe. —Vete con ella ahora. Quiero hablar con mi marido.

—Has chupado todo, tengo las bolas vacías —bromea Hugo. Le aprieto juguetona.

Sola con Luis, me acurruco. —No me lo esperaba, cabrón. Pero… perfecto. Elegiste bien. Esa polla… uf, impresionante.

—Sabía tus gustos. Black, bien dotado, respetuoso.

Río. —Si no, tu plan fallaba. La talla importa, amor. Y te amo por esto.

Me besa el pelo. Mi mano baja a su polla dura otra vez. La chupo lento, saboreando. Esta noche… inolvidable.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *