¡Ay, qué nervios tenía esa noche! Soy María, tengo 27 años, española hasta la médula, y mi cuerpo arde por el sexo. Mi Amo, mi marido, y yo decidimos dar el paso. Buscamos en sitios web y dimos con Eric, un tipo encantador. Primero mails, luego llamadas, y al final, cena para conocernos.
El restaurante fue relajado, risas, vino tinto que me calentaba la piel. Olía a su colonia fuerte, masculina. Llevaba un vestido negro fino, ajustado, sin bragas debajo, solo un bustier violeta que apretaba mis tetas. Zapatos de tacón, medias violetas. Mi coño ya palpitaba de anticipación.
La cena nerviosa y la llegada al apartamento
Llegamos a su piso. ‘Pasad, poneos cómodos’, dijo Eric con voz grave. Mi Amo se apartó con la cámara, yo me senté en el sofá, él a mi lado. El aire olía a su perfume y a mi excitación creciente.
—¿No estamos mejor así, María?
—Ehh… sí…
Sus manos empezaron suaves, por mis piernas. Subían la falda, rozando las medias. ‘Hummm, qué suaves’, murmuró. Yo rígida al principio, pero el calor subía. Mi Amo fotografiaba, su mirada me ponía más cachonda.
De repente: ‘¡Venga, levántate!’. Me puse de pie, él pegado a mí. Manos por todas partes, sobre el vestido. Tejido fino, sentía sus palmas calientes. Luego por debajo, caricias en muslos desnudos. ‘Joder, adoro esto’, gruñó bajito. Olía a sexo ya, mi humedad.
Sus dedos subieron, tocaron mi culo desnudo. ‘¡La puta sin bragas!’, rio suave. Yo glogloteé, nerviosa pero mojada. Besos en pechos, mordiendo pezones a través de la tela. Una mano delante, pubis liso, dedo en mi raja. ‘¿Ya húmeda?’, preguntó.
—Ehh… sí, un poco…
Me frotaba, yo suspiraba. ‘Humm, estás chorreando’. Quitó el vestido, bustier al aire. Manos en tetas: ‘¡Qué ricas!’. Bajó el bustier, pezones duros. Los chupó, mordió. Mi Amo se unió, pellizcando fuerte. ‘Tetas perfectas’, dijo mi Amo. Eric succionaba como loco, lengua en areolas.
Caricias, lenguas y penetración: el placer descontrolado
‘¡Oh, qué malo!’, gemí débil. Dos hombres tocándome, besos en cuello, vientre, culo. Olor a sudor, saliva, coño mojado. Me sentaron, piernas abiertas. Eric de rodillas, lengua en mi clítoris. ‘¡Sí, así!’, jadeé. Lamía, chupaba, sonidos chapoteantes. Olía a mi flujo dulce-ácido.
Temblaba, cerré ojos. ‘¡Oh sí! ¡No pares!’. Orgasmos uno tras otro, cuerpo convulso, gritos ahogados. ‘¡Joder, qué buena estás!’.
Luego mi turno. De rodillas entre ellos, pollas duras. Una fina larga, otra gruesa corta. Las manoseé, piel suave, venas pulsantes. Chupé la fina: salada, pre-semen. ‘Mmm, qué boca’, gimió Eric. Alternaba, mamando una, pajero la otra. Mi Amo eyaculó primero, semen caliente, tragué todo, gusto amargo.
Eric lamió mi culo mientras, lengua en ano. ‘¡Dios!’, gemí con polla en boca.
Mi Amo: ‘Ahora, ofrécete’. A cuatro patas, culo al aire. Eric condón puesto, polla en entrada. Deslizó fácil, mojada como estaba. ‘¡Ahhh, entra toda!’. Follando lento, profundo. Sensación nueva, toca fondo. ‘¿Bien, María?’.
—Siii… fóllame…
Aceleró, yo gemía, tetas balanceando. Olor a goma, sudor. Orgasmo brutal, grité en cojines, coño apretando.
Lo chupé después, sabor mío en condón, luego sin, semen espeso en garganta. Esa noche me convertí en puta de verdad. Mi Amo guarda el vídeo, lo vemos y follamos recordándolo. ¿Quieres más historias? Estoy abierta a todo…