Confession coquine d’une Espagnole aux seins énormes : ma nuit torride avec mon cuñado

Chicas, os lo cuento como si acabara de pasar, porque aún me tiemblan las piernas al recordarlo. Hace unos meses, mi hermana Heloïsa se fue dos semanas a Argentina con su clase del instituto. Ella es profe, ya sabéis. Me pidió que me quedara a dormir para cuidar a los niños mientras ella se iba al aeropuerto a las cuatro de la mañana. Mi cuñado me recogió… bueno, él la llevó y yo estaba allí.

Entré en la habitación de la niña pequeña, Louise, que lloraba por su peluche. Solo llevaba el sujetador, mis tetas enormes casi saltando, el aire fresco de la noche haciendo que mis pezones se endurecieran. Enciendo la linterna… y ahí está él, mi cuñado, con los ojos clavados en mis pechos. ‘¡Ups, perdón! Es que Louise…’, digo tapándome como puedo, el corazón latiéndome fuerte. Huele a su colonia mixta con sueño, y yo siento un calor bajito.

La première nuit : un aperçu brûlant

‘Gracias’, murmura él, bajando la luz. Me escapo rápido, me pongo una camiseta fina y salgo de nuevo. Hablamos un rato de Heloïsa, pero el aire está cargado. Me acerco para la beso buena noche, rozo su mejilla más de lo normal, huelo su piel cálida. ‘Buenas noches, nos vemos’, digo, y me voy. En mi habitación, no duermo. Pienso en su mirada, en cómo mis tetas le hipnotizaron.

El sábado, le mando un wasap: ‘¿Todo bien con los peques?’. Él: ‘Sí, te echan de menos’. Mentirosa yo, era yo la que quería volver. Llego por la tarde, parque, cena riendo. Los niños piden piscina mañana, y que vaya yo. ‘Vale, me pongo el bikini de tu hermana’, digo. Me quedo a dormir otra vez.

Los niños dormidos, proponemos ver una peli. No va en la tele, así que: ‘Vamos a tu cama, en el portátil’. Nos tumbamos, la peli es lenta… me duermo. Me despierto de noche, calor, oscuridad. Él se ha quitado la ropa, solo bóxers. Pienso en irme a la otra habitación, pero… no. Voy al baño, orino, el sonido del agua retumbando. Vuelvo, abro la puerta suave. Él finge dormir. Me meto en la cama, desnuda. Mi piel contra las sábanas frescas, olor a su sudor limpio.

Siento su respiración. Me pongo de lado. De repente, su mano en mi cadera, piel contra piel. ¡Estoy desnuda! Mi corazón galopa, ‘¿Qué haces?’, pienso, pero suelto un gemidito bajito, ‘Mmm…’. Me pego a él, su polla dura contra mi culo, caliente, palpitando. Tomo su mano y la pongo en mi teta. Dios, qué grande, mi pezón duro como piedra bajo sus dedos. ‘Ohhh…’, gimo suave, moviendo el culo contra él, frotando su verga con mis nalgas redondas.

La seconde nuit : l’explosion de désir

Su mano baja, roza mi pubis espeso, no depilado hace tiempo, celosa del celibato. Dedo en mi coño, ya empapado, jugos calientes chorreando. ‘¡Ah! Sí…’, feleo cuando mete el dedo dentro, luego al clítoris. Me corro casi, pero no. Bajo su bóxer, agarro su polla, dura, venosa, huelo a hombre excitado. La meto entre mis nalgas, arriba-abajo, branquándola con mi culo sudoroso.

Me giro, beso su boca, lengua dentro, saboreando su saliva dulce. ‘Te quiero…’, susurro. Le monto, mi coño mojado frotando su polla, clítoris contra su tronco. ‘¡Sí, así!’, gimo, vaivén rápido, piel chocando, olor a sexo subiendo. Me corro fuerte, ‘¡Aaaah!’, cabeza en la almohada, cuerpo temblando, sudor goteando.

Bajo, agarro su polla, lamo el glande salado, chupo entero, succiono, ‘Glup glup’, saliva por todos lados. Él me para, ‘No aún’. Me tumba, lengua en mi coño, lamiendo miel, ‘¡Dios, qué rico!’, grito bajito. ‘Fóllame…’, susurro. Guía su polla dentro, fácil, profundo. ‘¡Más fuerte!’, agarro sus nalgas, él me taladra, ‘Ploc ploc’, jugos salpicando.

Me paro, levanto el culo, perrito. Entra, me agarra tetas colgando, folla salvaje, ‘¡Sí, joder!’. Gritos ahogados en almohada. Le monto de nuevo, tetas botando, ‘¡Me vengo!’, clac clac clac de carne. Él: ‘Me corro…’. Sigue, lleno mi coño de leche caliente, chorros, siento bajar por muslos. Nos quedamos, jadeando, olor a semen y sudor.

‘Qué lástima no poder repetirlo más’, digo al rato, y me duermo pegada a él. Al día siguiente, piscina como si nada. Ella volvió, encontró novio. Pero nuestras miradas… si pasa, caigo de nuevo.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *