¡Ay, amiga, ven que te cuento esto fresquito, como si acabara de pasar! Es primavera aquí en el pueblo, el sol calienta ya un poquito, y yo, Valeria, de 28 años, con mi falda ajustada y tacones, en la asociación. Me inclino a por un boli que se me cae… y noto la mirada de Juan Luis. Eh… creo que vio mi guêpière negra de encaje, esa que me aprieta las caderas justo como me gusta. Sus ojos se clavaron, y juro que vi un bulto en su pantalón. Olía a café y a su colonia fuerte, masculina.
Quedamos para el rato de cuentas a las 18:30. Yo llego antes con Cendrina, mi amiga de curvas locas, 95C de pechos y piercing en la lengua. Estamos solas en la sala grande. Hablamos… pero el aire se calienta. ‘Valeria, ¿has visto cómo te mira Juan Luis?’, dice ella riendo. Yo me muerdo el labio. ‘Sí, y yo quiero probar esa polla que esconde’. Nos miramos, y zas, nos besamos. Sus labios suaves, sabor a menta. Le quito la minifalda, ella a mí el tanga blanco. Lo tiro al suelo.
El descubrimiento de la guêpière
Me tumbo en la mesa, piernas abiertas. Mi coño casi sin vello, solo un triángulo rubio arriba. Huele a mi humedad, ese aroma dulce y almizclado que me pone más. Cendrina se arrodilla. ‘Mmm, qué rica estás’, murmura. Su lengua roza mi clítoris, plano y hinchado. ¡Dios! Sensación eléctrica, como cosquillas calientes. Mete un dedo, suave, resbaladizo. ‘¡Hum, qué bueno! ¡Otro dedo, Cendrina!’, gimo. El sonido de su saliva y mi jugo chup-chup. Sus dedos largos entran y salen, tres ya, estirándome. Mouille chorrea hasta mi ano. Huele a sexo puro, sudor mezclado.
‘¡Joder, métemelos más hondo! ¡Destruye mi coño!’, grito bajito. Ella malaxea mis pezones duros con la otra mano. Luego… ¡un dedo en el culo! Doble penetración. ‘¡Sí, sí, me corro!’. Exploto, grito ahogado, cuerpo temblando. Olas de placer, coño palpitando. ‘Gracias, Cendrina… nunca pensé que una mujer me follara así’. Ella sonríe: ‘Esto es solo el principio. Qué suerte que Juan Luis venga tarde… Aunque, ¿y si llega? Me comería su polla contigo’.
Nos reímos. ‘Seguro que le encanta mi culo. Y tus piernas en medias’. Pero hay que ducharse. Yo voy primero, agua caliente cayendo, jabón en mi piel sensible, pezones aún tiesos. De repente, Juan Luis aparece con mi toalla y tanga. ‘¡Juan Luis! ¿Ya aquí?’, digo sorprendida, desnuda total. Agua goteando, vapor empañando todo. Él traga saliva: ‘Cendrina me dijo que te trajera esto. Y tu… eh, tanguita bajo la mesa’.
‘Gracias… ¿Me secas la espalda?’, pido juguetona. Sus manos grandes, ásperas, bajan por mi espalda, masaje en cuello. Huele a su jabón fresco. Se acerca a mis tetas, 90B firmes. ‘Para, jeje, yo acabo’. Lo dejo con la verga dura en el bóxer. ¡Mala yo! Pero en la ducha fría, vuelvo: ‘¿Puedo chupártela? ¿Y luego me sodomizas mientras le como el coño a Cendrina?’.
El clímax en la ducha y el vestuario
Él flipa. Cendrina entra desnuda, solo pinzas en pezones, plateadas brillando. Su coño epilado, piercing en labios. Mi verga de Juan Luis se pone tiesa al instante. ‘¡No puedo negarme!’, dice él. Bajo la ducha, yo engullo su polla. Gorda, venosa, sabor salado-preeyaculatorio. La chupo fuerte, garganta profunda. Glup-glup. Él gime: ‘¡Qué bien lo haces!’. Cendrina lame mi ano, dedo en coño recogiendo jugos, untándolos. ‘¡Lame más, prepara mi culo para su polla!’.
Cambio: Cendrina chupa su glande, piercing frío-metal rozando. ‘¡Me corro!’. Él eyacula en su boca, chorros calientes, ella traga glup-glup. Yo me meto dos dedos en el culo, oliendo mi propia esencia. Luego, al vestuario. Cendrina en la mesa, piernas abiertas, coño reluciente. Saco mi gode negro largo, cola de caballo. ‘Con esto y mi lengua…’. Lo humedezco, lo meto lento en su coño. ‘¡Qué calibre! ¡Fóllame!’.
Yo lamiendo su clítoris, piercing danzando en mi lengua. Juan Luis detrás, frota su polla en mi coño, luego ¡zas! En mi ano dilatado. ‘¡Aaaaah! ¿Te gusta, puta?’, gruñe. Va-et-vient lento, lleno, no apretado pero intenso. Cambio: Yo en mesa, culo al borde, piernas atrás. Cendrina a horcajadas, coño en mi boca. La lamo, sabor ácido-dulce. Gode en su culo. Juan Luis me la mete otra vez por detrás. ‘¡Acelera!’. Ritmo brutal, su vientre chocando mi culo, plap-plap.
Cendrina gime en mi cara, yo exploto gritando en su coño. ‘¡Me corro!’. Agotada, a ducha. Cendrina se empala en su polla anal, cabalga, pinzas tintineando. Él se corre dentro. Nos lavamos, olor a sexo lavado. Luego… la reunión de cuentas, riendo disimulando. Desde entonces, nos vemos para más. ¿Quieres detalles de la próxima?