Confidencia erótica en club libertino: mi noche de placer descontrolado

¡Ay, amiga, no te imaginas lo que me pasó anoche! Soy Sofía, 28 años, española pura, de esas que adoran el sexo fuerte, el morbo que te hace temblar. Vine a un club libertino enorme en el Var, Francia. Más de 1800 m² de puro vicio: discoteca, balneario, patio… Me perdí enseguida. El aire olía a sudor mezclado con perfume caro y algo… húmedo, como sexo fresco.

Caminaba por pasillos oscuros, luces violetas parpadeando. Oía gemidos lejanos, slap-slap de carne contra carne. En una habitación abierta, una mujer de unos 50, con pantalón ajustado amarillo chillón, le bajaba el slip a un chaval joven. Lo agarraba el polla, ¡madre mía, qué verga gorda!, la sacudía como queriendo estirarla más. Él gemía bajito, ‘¡Ay, sí, más!’. Yo me quedé mirando, el corazón latiéndome fuerte, notando mi tanga mojada ya.

Perdida en el laberinto del deseo

Más allá, un negro guapísimo, ojos en blanco, bailando fuera de ritmo. Su mujer contra la pared, mano en la bragueta, apretando esa bulto enorme. ‘Mira cómo late, amor’, le susurraba ella. Al lado, una pareja: ella le chupaba la polla con hambre, slurp-slurp, saliva cayendo. Él le metía dedos en el coño, chap-chap húmedo. Pasé rápido, pero esos ojos hambrientos me seguían, me ponían cachonda.

Nadie te juzga aquí. Solo miradas que dicen ‘ven si quieres’. Me sentía la más sexy. Llegué a un pasillo con parejas perfectas, cuerpos de gym. Mujeres divinas, tetas al aire, coños depilados brillando. Pasé por salones rojos, alcobas con folladas en marcha. Abrí una puerta… ¡uf! Un tío y una cuarentona en un colchón. Ella debajo, piernas abiertas, guiando la polla dura hacia su chochito. ‘Entra despacio, cariño… sí, así’. Él empujaba cm a cm, luego ¡pum!, la taladraba fuerte. Suspiros subiendo, ‘¡Ah! ¡Más profundo!’, piel sudada reluciendo en la luz morada. El olor a coño excitado me llegó, me mareó.

Me alejé, pero esos jadeos me resonaban en la cabeza. De repente, ¡zas!, un tío borracho me choca. Desnudo, slip en los tobillos, tropezando. ‘¡Perdón, señora!’. Dos maduritas riendo detrás: ‘¿Qué perdió primero, el culo o el equilibrio?’. Corrí a la pista, música techno retumbando, cuerpos frotándose.

Mi amiga Carmen me encuentra en la barra. ‘¡Sofía, qué susto me diste!’. Yo, con mi minivestido negro, tetas libres rebotando, sin sujetador. ‘Tú me abandonaste con tu amiga Julie’. Ella ríe, ‘Es un buen polvo, pero idiota. Mira, para hacer celos a mi ex Bruno’. Yo suspiré, ‘Esto es ridículo, pero vale’. Pidió un cóctel, yo jugo de naranja. ‘Necesito cabeza fría esta noche’.

En la pista, bailamos pegadas. Sus caderas contra las mías, olor a su perfume vainilla y sudor. Me agarra las caderas: ‘¡Para de provocarme, guapa!’. Yo: ‘¡Suéltame!’. Pero Bruno nos mira. ‘Haz como que somos pareja… un beso’. Sus labios suaves, lengua tibia colándose. Mmm… dulce, sin barba pinchando. Nuestras lenguas bailan, slurp suave. Me excito, coño palpitando. La gente mira, pero aquí es normal.

El beso que desató la orgía

Me aparto: ‘¡Basta!’. Ella: ‘Bruno observa, porfa’. Me calmo, pero el beso me dejó temblando. Nos sentamos. Un rubio mete su polla flácida en mi mano. ‘¡Eh!’. Carmen: ‘¡Idiota!’. Él se va. Risas nerviosas.

Bruno y Julie se sientan enfrente. ‘Buen gusto, Cathy. Pero novata’. Me pica: ‘¡Quiero ver tu mundo, probar!’. Para callarlo, beso a Carmen fuerte. Lengua enredándose, manos en tetas. Ella me baja tirantes, lame cuello. Saliva caliente bajando. El hombre desconocido se une, mano en muslo.

Julie abre pantalón de Bruno. ¡Qué verga monstruosa! Late en su mano. Ella chupa, glug-glug, garganta profunda. Bruno gime ‘¡Joder!’. Se corre en su boca, chorros espesos. Luego la folla de reversa, slap-slap. Carmen se une, tetas en boca de Julie. Sesenta y nueve: lenguas en coños chapoteando, ‘¡Sí, lame ahí! ¡Me corro!’.

Bruno y Julie se van. Carmen agarra a un moreno: ‘Ven, fóllame’. Pero me miran. Me besa de nuevo, mano entre piernas. ‘Estás empapada, Sofía’. Gimo. El tío toca tetas. Yo desabrocho: polla enorme, venosa. La masturbo, caliente, palpitando. Chupo: salada, olor a macho. Catherine se une, lenguas en punta, besándonos sobre ella.

Él explota: ‘¡Argh!’, leche caliente en bocas. Tres semanas después, vuelvo. Con mi marido Pablo y Carmen. A cuatro patas, Pablo me folla levrette, polla dura chapoteando en mi coño chorreante. Carmen lame ano, dedo dentro. ‘¡Ay, sí, mételo!’. Orgasmos brutales, sudor, gemidos. Godemichét gordo de Carmen me parte, mejor que polla. Anal con dedo: explosión, grito salvaje.

Ahora vivo para esto. Placeres locos con mis dos amores. ¡Qué vicio!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *