¡Ayuda! Grito como una loca, mi voz resuena fuerte, potente, hecha para seducir… pero ahora solo para pedir socorro. Mido como diez centímetros, soy una fada con alas multicolores, pelo rosa revuelto, ojos rosados aterrorizados. Mis brazos y piernas pegados a la telaraña viscosa, pegajosa, incolora. Huele a humedad, a tierra mojada, y esa cosa… la araña, en su rincón, mandíbulas chorreando saliva asquerosa.
Sus ojos múltiples me miran, veo mi reflejo: piel rosada, tetas firmes, sexo ya húmedo de miedo… o deseo. Nueva en mi traje de cuero de abejas negras, caí en su trampa. ‘¡Auxilio!’, grito por tercera vez. Se mueve, patas peludas crocadas caminando por los hilos. Macho, seguro, por ese aire arrogante.
Atrapada y aterrorizada en la telaraña
Su panza peluda encima de mí, baba goteando en mi traje. ‘Escucha, guapo… podemos arreglarlo. No tienes presas como yo, ¿verdad?’. No responde, crochets con veneno listos. Corazón latiendo fuerte, sudor frío. ‘¡Piénsalo! Mi último deseo antes de que me comas…’. Lágrimas saladas en mis labios, le sonrío seductor, lengua lamiendo.
‘¿Estás solo, verdad? Yo sé cuidar a peludos como tú. Hay deseo en ti más que hambre’. Se rasca, duda. Arañas solitarias, cachondas reprimidas. Le ofrezco mi boca, lenguas se tocan: la suya viscosa, dulce, como miel. Entra un poco, saliva chorreando por mi barbilla. Dulce, joder, me trago.
¡Riiip! Su pata rasga mi traje, piel expuesta al aire fresco. Tetas duras, pezones erectos, coño abierto, cyprine caliente goteando. ‘¿Primera vez con una fada desnuda? Ven, pruébame’. Su lengua raspa mis muslos, lame mi coño: áspera, caliente, entra profundo. ‘¡Sí, más adentro, veludo! ¿Dónde aprendiste?’. Gimo, me retuerzo en la tela pegajosa, olor a sexo mezclado con tierra.
‘¡Para! Quiero tu polla’. Sale de su funda: tres cm negros, finos, puntiagudos, fluidos viscosos brillando. La chupo, entra en mi boca caliente. Sabe dulce, como néctar. Empujo lengua alrededor, saliva chorreando. Él empuja fuerte, folla mi garganta, patas temblando de placer.
El sexo prohibido que me salvó la vida
‘Espera… libérame un poco, será mejor’. Sonrío coqueta. Duda, pero corta los hilos. ¡Zas! Me levanta, abdomen embiste, su polla entra violenta en mi coño. ‘¡Aaaah!’. Toile vertical, él agarrado con patas, yo piernas alrededor, manos en sus pelos duros. Huele a almizcle animal, sudor.
Me folla rápido, lengua en mis tetas, raspando pezones. Polla entra-sale, chapoteos húmedos, cyprine salpicando muslos. ‘¡Joder, sabes follar! ¡Aaaah sí!’. Lengua en mi boca, saliva dulce llenándome. Cambio: boca abajo, patas abriendo piernas, malaxando tetas. Embiste atrás, grito placer, tela rompiéndose bajo mis manos.
Se corre: base polla hincha, bola entra lento, estira mi coño, explota semen caliente negro. ‘¡Dios!’. Segunda bola, orgasmo mío, vientre hinchado. Sale, fuente de semen chorrea, piernas temblando. Me suelta, pruebo: áspero ahora.
‘Tiempo de irme, has destrozado mi traje’. Él gruñe, exhausto. Agito alas secas, vuelo libre. Él cae, colgando patético. ¡Adiós, peludo!