Ay, chicas, acabo de llegar a casa, todavía tiemblo… Os cuento lo que me pasó esta noche con él. Me había dicho que me pusiera sexy, clase total. Me depilé todo, lisa como un bebé, para que pudiera acceder a cada rincón sin barreras. En el taxi, el sol me calienta la piel, huelo mi perfume dulce mezclado con nervios. Llego a la terraza del restaurante de mariscos, olor a sal y limón flotando en el aire. Él está ahí, guapo, con esa mirada que me derrite.
—Buenas noches, Flor —me dice, y me besa suave primero, luego fuerte, mordiendo mis labios. Su mano izquierda sube a mi pecho, pellizca el pezón a través del satén de la robe noire, que se endurece al instante. Huele a su colonia amaderada, me marea. La otra mano juega con mi coleta alta, deja mi nuca expuesta. Siento cosquilleo en el coño solo con su aliento caliente en mi oreja. Suspiros a nuestro alrededor, una mujer nos mira mal, pero me da igual, estoy mojada ya.
La Preparación y el Encuentro en la Terraza
—Una sola falta de gusto —murmura, y con mano firme en mi culo, me envía al baño. ¿La tanga? Claro. Bajo, olor fuerte a desinfectante y pis, cabinas ocupadas. Me miro en el espejo, quito la puntilla negra, la dejo en el lavabo. Sale una clienta, sonríe cómplice:
—¿Él tiene suerte, eh? Yo nunca le hice ese placer.
Subo roja como un tomate, se la doy discretamente. La despliega sobre la mesa:
—Bonito envoltorio. Ansío probar el molusco que guardaba. ¡Mejor que estos!
Todos miran, yo ardo de vergüenza y excitación. Me besa de nuevo, mano en teta, pezón saliendo del escote. Luego:
—Mírame. ¡Sonríe! Ven, bésame.
Me inclino, nuestras lenguas bailan, húmedas, saladas. Su dedo en mi boca, luego en mi oreja. Siento su polla dura bajo la mano que él guía ahí.
—Esta noche eres mía.
Saca un lazo negro, lo ata a mi nuque. Tira, como una correa. Bebo champán, ojos brillantes. Taxi, noche oscura, su mano entre mis piernas, dedos en mi coño empapado. Huele a cuero y sexo. El taxista mira por el retrovisor, sonrío y gimo bajito:
—Esta noche eres mía, deja que tu cuerpo hable.
Llegamos a una puerta gótica, heurtoir pesado. Entra en un club oscuro, rousse detrás del bar, luces tamizadas, olor a sudor y perfume caro.
Me lleva al bar, pide champán. La rousse, Kelly, preciosa y vulgar, mete dedo en mi copa, roza mis labios. Tiemblo.
—Eres guapa, primera vez. ¿Nombre?
—Flo, y es mía —dice él, besándome frente a ella.
Tragamos, él moja sus dedos en champán, detrás de mis orejas, beso. Mano en su polla, teta pellizcada. Tercera copa. Kelly se inclina, besa mi boca, vierte champán, bebo de sus labios, dulce y efervescente. Su mano con la suya en mi pezón. Gimo.
—Besa bien. Te la presto luego para agotarla —le dice a él, y me da un paquetito de mantequilla:
—Dos salas abajo, la segunda es hardcore.
Me baja del taburete, sube mi falda:
—Camárgate, abre piernas.
Mano en mi culo, copa en mi coño. Beso a Kelly, mi sabor en su lengua. Olor a mi humedad. Me lleva por pasillos, alcobas con gemidos. Primera sala: tía atada, azotada. Segunda: orgía. Una morena follada por dos, doble penetración. Brunos, ahanets, succiones húmedas.
El Club: Sumisión, Besos con Kelly y el Glory Hole
—¿Qué ves? Describe.
—Una morena… sobre uno, otro detrás…
—Te encule. Dilo.
—Le encule…
Dedos en mi coño, pulgar en ano. Me da su polla a pajear. Me folla de pie, frente al show. La morena acaba, condones llenos. Un rubio se acerca, polla tiesa.
—No, solo tuya.
—Dilo otra vez.
—Solo tuya. Obediente.
—Quiero que te folle como a ella. Di.
—Fóllame por el culo.
Mantequilla en mi ano, fría, resbaladiza. Dedos dentro, estiro. Saco su polla de mi coño, la pongo en mi culo. Duele, quema, pero empujo. Entra, llena. Va y viene entre mis nalgas. Gimo con él:
—Voy y vengo entre tus riñones.
Se corre dentro, muerde mi nuque. Me gira, rodillas, chupa su polla, leche caliente en mi garganta, trago todo, sabor salado, espeso.
Volvemos al bar. Kelly: el amo espera ofrenda. Sala glory hole. Me pone máscara.
—Prometiste todo.
—Al volver, te enculo delante de todos.
Kelly tira de lazo, me ata. Paroi con agujeros. Polla saliendo. Tres minutos mínimo. Me voy, miro, flácida. Me cabreo, me toco tetas, vientre, coño. Se endurece. La chupo, crece en mi boca, venosa, caliente. Me pongo de espaldas, faldón arriba, coño en agujero. Entra, follada vaginal. Dedos en ano. La saco, meto en culo. Duele delicioso. Manos en tetas, anillo… ¡Mi suegro! Se corre dentro, chorros calientes.
Kelly me suelta. Salimos. Él:
—Estoy orgulloso. Eres mía.
En taxi de vuelta, exhausta, adicta. ¿Qué soy ahora?