Mi fantasía prohibida con dos negros: la sorpresa de mi marido que me volvió loca

Llegué a casa sobre las 17h, cansada pero contenta. El trabajo en la empresa de redes me deja tiempo libre ahora en verano. Me encanta vaguear en el jardín, cortar flores… hoy vi a Pablo podando los arbustos desde la terraza. Ay, qué sexy se pone con esa camiseta ajustada, sudando un poco.

Entré, dejé las llaves. Fui a la habitación a cambiarme. Calor pegajoso de julio, mi cuerpo mojadito. Y ahí, en la cama, una carta con mi nombre. ‘¿Qué tramas, amor?’, pensé. La abrí.

La nota que lo cambió todo

‘Mi vida, recuerdas esa noche borracha cuando hablaste de tu fantasía? Quiero hacerla realidad esta noche. Te espero en el Hotel de París, habitación 126, a las 19h. Dúchate, ponte lo que te dejé en el baño. Te amo. Pablo.’

Relé dos veces. ¿Qué fantasía? Bebí mucho esa noche… pero Pablo siempre acierta. Me mordí el labio, calor subiendo por mi vientre. Directa a la ducha.

Agua caliente cayendo… pasé la mano por mi pubis depilado, labios lisos… ya húmeda. ‘Mmm, Pablo…’, murmuré. Dedos rozando el surco, palma en el monte. Pecho izquierdo en la mano izquierda, pezón endureciéndose. Agua oliendo a jabón, vapor espeso.

Me apoyé en la pared. Dos dedos dentro, resbaladizos. Pulgar en el clítoris, círculos lentos. ‘Ay… sí…’. Mano izquierda bajó por la espalda, nalga, perineo húmedo. Dedo índice mojado, rozando ano. Allers-retours, entrando poquito.

Ahora dos dedos atrás. ‘¡Dios!’, gemí. Tres delante, furiosa. Piernas abiertas, cambrada. Sudor mezclado con agua. Orgasmo como rayo, cuerpo temblando, ‘¡Aaaah!’, silenciosa, dedos clavados. Agua fría me despertó, resbalé riendo.

Me sequé rápido. Sin maquille, pelo húmedo. La ropa: vestido blanco ceñido, escote con encaje, sin sujetador. String fino, el que le gusta. Zapatos tacón alto. Me miré al espejo: curvas perfectas, pezones marcando tela fina. ‘Irresistible’, pensé.

SMS de Pablo: ‘Espero que lleves solo el vestido y zapatos. Si no, quítate todo lo demás.’ Sonreí, ‘¡Pillo!’, quité el string, metí en bolso. Conduje excitada, aire caliente entre piernas desnudas.

Llegué al hotel, lujo total. Subí al primer piso. Nota en la puerta: ‘Si quieres tu fantasía, entra sin llamar y di: “Prefiero marfil, pero sueño con ébano”.’

Abrí. Oscuridad. Pronuncié la frase. Puerta cerró sola. ‘¿Pablo?’, susurré. Mano en cuello suave, luego en boca. Otra en espalda, bajando cremallera. Breteles caen, vestido al suelo. Desnuda, solo tacones. Dos pares de manos… ¿dos hombres?

La noche de placer prohibido en el hotel

‘¿Qué…? ¡Pablo!’, pero silencio. Hombre detrás, grande, aliento caliente en nuca. Besos suaves. Delante, otro, boca en garganta. Dedos explorando: pechos, caderas, muslos. ‘Mmm…’, suspiré. Piel erizada, olor masculino intenso, sudor limpio.

Manos más firmes. Detrás, dedo en raja, rozando ano. Delante, tetas en boca, chupando fuerte, mordisquitos. ‘¡Ay! Sí…’. Sexo mojado ya. Erección dura contra nalgas. ‘¿Quiénes sois?’, pensé, pero placer manda.

Banda en ojos. Tercera presencia. Cinco manos ahora. Dos en clítoris, presionando suave. Piernas temblando. Dedos en vagina, dos, tres. Detrás también. ‘¡Dios mío!’, gimo. Lenguas: una en clítoris, salada, otra en ano, caliente.

Exploto. ‘¡Aaaaaah!’, jugos bajando piernas. Sudor en sien, lamido por tercera boca.

Al bed. Manos en cama, culo arriba. Boca llena de polla dura, salada, venosa. Lengua en glande, frenillo, bolas pesadas. ‘Mmm, rica…’, chupo ansiosa.

Anal primera vez: lento, lubricado. ‘¡No… espera!’, pero entra suave, lleno. Claqueteo nalgas. Ritmo sincronizado. ‘¡Folladme más!’, suelto.

Foulard cae. Debajo: negro guapo, musculoso, sonrisa. Lo monto, empalándome. ‘¡Sí, negro grande!’. Detrás, otro entra ano. Doble penetración. ‘¡Llenadme!’, grito. Tercer polla en boca: Pablo. ‘Te amo’, articula sonriendo.

Furia total. Dedo en ano de Pablo. Él acelera. Semen caliente en culo primero, luego vagina. ‘¡Sí, llenadme!’. Pablo en boca, trago todo, salado espeso. Mi orgasmo eterno, cuerpo vibrando, oídos zumbando.

Desperté jadeando. Luz mañanera. Pablo: ‘¿Pesadilla, amor?’. ‘No… sueño loco’. Se ríe. ‘Cuéntame’. Siento mi humedad en su pierna. ‘Me mojaste…’

‘Es que soñé con dos negros… tu regalo’. Él: ‘Abre el cajón’. Caja: dos dildos negros enormes. ‘¡Sí! Pero mi fantasía evolucionó… quiero los reales.’ Me lanzo sobre él, dildos en mano. ‘Esta noche, amor. Te lo prometo.’

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *