Las luces estroboscópicas parpadeaban al ritmo de los graves. Bum, bum, bum… Cada pulso subía desde el suelo y me vibraba en el pecho, en el estómago… hasta más abajo. La sala estaba llena de gente joven, veintitantos, treintañeros. Unos bailaban como locos en la pista, otros charlaban en sofás, besuqueándose. Parecía una disco normal, pero el cartel en la entrada lo delataba: ‘Emporium, Club Swinger’. Yo había venido sola. Siempre fantaseaba con esto, pero… ¿entrar? Uf, llevaba meses intentándolo. Hoy por fin crucé la puerta. El corazón me latía fuerte. Dudaba si iría más allá.
No bailo esa música electrónica, me da corte. Evité la pista. El bar era seguro. Me senté en un taburete entre dos parejas. Pedí un Bailey’s, cremoso, dulce… Me relajé un poco, observando. Al fondo, un sofá: una pareja se besaba con lengua, strobos iluminando sus caras. Él sacó un pecho de ella, redondo, firme. Lo masajeaba. Ella metió mano en su pantalón. Clarísimo. Sentí un calor en la tripa. Nunca vi porno en vivo. Miré alrededor: todos miraban, sin vergüenza. Yo también volví a mirar.
Llegada al club y primeras miradas
Ahora la falda subida, él metiendo dedos en su coño. Ella con la polla fuera, pajeándola fuerte. Se comían la boca. Fascinante. Hipnótico.
—Hola, me llamo Tomás.
Me giré. El taburete de al lado vacío ahora. Él, unos 25, guapo, camisa ajustada, vaqueros que marcaban paquete. Dudé. Solo quería mirar…
—Hola, soy Lucía.
—Encantado, Lucía. ¿Gang bang con puño y golden shower para rematar?
Me quedé muda. Se rio a carcajadas.
—Era broma. Se te nota nueva. ¿Primera vez aquí?
—Sip… Bueno, sí.
—Todo el mundo se imagina orgías locas por las pelis porno. Aquí la mayoría mira. En sofás se calienta, en baños alguna mamada, pero poco más. A mí me va bien, no soy de extremos.
Sonreí. Era simpático, torpe-divertido.
—¿Y tú eres fijo?
—No mucho. Vengo por la techno. Ya no se lleva, todo rap y R&B. Vine con un amigo, Eric, el alto rubio bailando allí.
Señaló a un tío sudado, camisa abierta. Mientras, él miró mi escote. Pechitos modestos, pero… Me hizo gracia.
—¿Y tú qué haces aquí?
Me ruboricé. Oscuridad salvó. ¿Qué decir? Inventé:
—Mi novio insistió en probar un club. Quedamos en la entrada a las once, pero se retrasa en el curro. Entro a tomar algo calentita.
—Se nota que no eres soltera. Hablo mucho con chicas como tú, curiosas o por complacer al tío.
—Ah, ¿y luego… las follas salvajemente?
Le devolví la ironía. Se rio.
—Claro, siempre. ¡Salud!
El barman dejó su whisky. Tenía botella con su nombre. Bebimos culsec. Quemaba la garganta, rico. Charlamos de todo: política, cine, sexo. Me miraba intenso, yo coqueteaba. Hora y media volando. Me lo pasé genial. Si pedía mi número, le llamaba.
Del flirteo al éxtasis total
De golpe, silencio en la música. Ambiance cambió. A metros, tía a horcajadas follando rápido. El sofá inicial: ella a cuatro, él detrás sodomizándola. Chupaba a Eric, polla en boca. Parejas everywhere, gimiendo.
—¿No decías que no se pone tan caliente?
—Excepción esta noche. ¡Nunca vi tanto!
Mentiroso. Cogí bolso.
—Me voy, tarde.
—¿No esperas a tu novio?
—Olvidé, su jefe lo tiene pillado.
Me agarró la muñeca, suave. Se acercó. Olor a colonia, aliento whisky. Ojos clavados.
—Quédate… Eres genial. Buen rollo contigo.
Me besó. Labios suaves, lengua invadiendo. Caliente, húmeda. Pegué vientre al suyo: polla dura. Me derretí. Humedad entre piernas. Me llevó a sofá. Me tumbó, besos cuello, oreja mordida. Manos voraces: muslos, tetas. Sonreía, delicioso.
Desabotonó camisa. Pánico. Paré.
—Espera… —susurró—. Va a molar.
Miré alrededor: todos follando, nadie nos veía. Incendio en coño. Dejé. Bra push-up fuera. Tetas libres, pezones duros. Lo besé fuerte, cabeza contra mí.
Corazón loco. Agarré su mano, la metí entre piernas. Sentía mi calor. Desabotonó pantalón, dedos bajo braga, por pelos, directo a coño. Mojado ya. Entró, vaivén, clítoris frotado. Gemí alto. Olía a sexo, sudor, alcohol.
—Lámeme… —ordené.
—Como mandes, reina.
Piernas arriba, pecho. Lengua en labios mayores, dura penetrando, suave lamiendo. Frío eléctrico al rozar ano. Dedos en clítoris nonstop. Pulsos en vientre. Casi…
Paró. Abro ojos: él de rodillas, polla fuera. Gruesa, venosa, gota precúm. La chupé hondo, salada, suave lengua. Groño placer. Él volvió a lamerme. ¿Cómo? Dos… No importaba. Doble placer.
Me giraron a cuatro. Seguí mamando. Lengua en ano ahora, penetrando. Me cambré. Impaciente, mano a coño, dedos clítoris. Rayos. Gemí con polla boca.
Tetas colgando, balance. Alguien detrás: polla en ano. Deslizó fácil, lengua preparó. Dolió poquito, placer. Vibraba toda. Dedos rápidos.
Orgasmos: blanco ojos, grito gutural. Semen gorgotea boca, trago amargo. Ano lleno, caliente chorros. Colapsé, culo arriba, semen goteando.
Apaciguada. Razón vendrá, remordimientos. Pero ahora… paz. Mañana ya.