Ay, chicas… no sé por dónde empezar. Es que acabo de vivir algo que me ha dejado el coño palpitando aún. Tengo 27 años, soy Lola, menudita, morena, con tetas pequeñas… nada que ver con esa zorra rubia que vi hoy. Entré en casa sigilosa, con un ramo de flores escondido y la cena romántica en la bolsa. Quería sorprender a Fran, mi novio de dos años. Pero el abrigo desconocido en el perchero… olía a perfume barato de puta. Me dio un vuelco el estómago.
Pasos suaves, zapatos quitados. Dejo el ramo en el salón. Entonces… un gemido. Bajo, gutural. ‘No, joder…’. Corro al pasillo. La puerta del dormitorio entreabierta. Gemidos más fuertes, rápidos. La voz de Fran: ‘Puta, te encanta, ¿verdad? Dime que te gusta mi polla’. Una voz aguda responde: ‘Síii, oh sí… fóllame más’. Empujo un poco la puerta, el corazón en la garganta.
La sorpresa en casa: gemidos y un culo ofrecido
Allí está ella: rubia con melena larga, a cuatro patas, cabeza hundida en las sábanas revueltas. Tetas enormes balanceándose como péndulos con cada embestida. Culo gordo, redondo, levantado como una ofrenda. Sudor brillando en su piel blanca. Él detrás, desnudo, rodillas hincadas en el colchón. Polla tiesa, enorme, venosa, reluciente de jugos. Nunca lo vi así… tan salvaje. Sus manos en esas nalgas carnosas: las aprieta, las separa, las azota. ¡Plasss! Ella chilla: ‘Ayy, sí, pégame más’. Rojez en la piel, marcas de dedos.
Me quedo paralizada. Olor a sexo pesado, a coño mojado, a sudor. Fran mete dos dedos en su chochito depilado, chorreante. ‘Estás ardiendo, guarra. Mira cómo te chorreas’. Los saca, brillantes, y se los chupa. ‘Mmm, qué buen sabor a puta en celo’. Ella gime más fuerte, arquea la espalda. Dedos suben al ano: lo rozan, lo presionan. Ella se estremece. ‘¿Quieres más, cerda?’. ‘Síiii’. ‘¿Qué quieres? Dilo o no te doy ni un polvo’. ¡Plasss! ‘¡El culo! Fóllame el culo’. Él ríe: ‘Te lo voy a preparar bien. Un dedo… dos… y luego me chupas la polla para lubricarla. ¿Te mola el plan, puta?’. ‘¡Sí, hazlo!’.
Empieza: saliva en el dedo, lo mete despacio. Ella jadea, ‘Ahhh… despacito’. Entra y sale, más profundo. Añade el segundo. ‘¡Joder, qué prieto!’. Olor a lubricante, a ano abierto. Ella se retuerce, tetas aplastadas contra el colchón. Yo… odio admitirlo, pero mi braguita se moja. Calor entre las piernas. Rabia, celos… y deseo. Nunca follamos así. Siempre misionero, luces apagadas, besitos tiernos. Esto es bestial. Quiero gritar, pero no puedo moverme.
Él la pone a su lado, polla en su boca. ‘Chúpala bien para tu culo’. Ella babea, gorgotea, saliva cayendo por la barbilla. Él gime: ‘Así, puta… métetela hasta la garganta’. Luego la voltea, escupe en el ano dilatado, apunta. ‘¡Ahora te lo rompo!’. Embiste. Ella grita: ‘¡Aaaah, sí, despacio… oh dios!’. Entra centímetro a centímetro, hasta las bolas. Ritmo brutal: plof plof plof contra las nalgas. Sudor goteando, cama crujiendo. ‘¡Cógeme el culo, fóllamelo duro!’. Él gruñe: ‘¡Toma, zorra!’. Se corren juntos: ella tiembla, chorrea del coño; él se vacía dentro con un rugido.
El accidente, la confesión y mi primera follada con una mujer
Caen exhaustos. Silencio. Huyo, agarro zapatos y chaqueta. En el rellano, jadeo. Cara ardiendo, lágrimas. Bajando en el ascensor, siento la humedad en mi coño. Vergüenza. Salgo errante, la escena en bucle. Cruce… ¡Buum! Coche rojo me arrolla suave. Vuelo un segundo, asfalto duro. Cielo azul, luego voces.
Abro ojos: chica morena, ojos verdes, inclinada. ‘¿Estás bien? ¡No te muevas!’. Sirenas. Me tocan suave, aparta pelo sudado de mi frente. Calor de su mano. Me llevan a hospital rápido, pero insisto en ir al médico. Ella, Justine, cubre todo: culpa suya, papeles. Al final, solas. ‘Te acompaño’. Farmacia, pansements. Luego bar.
Dos copas. Me suelto: cuento todo, versión suave al principio. Ella escucha, cerveza en mano. ‘Dime qué piensas’. ‘Eres una mojigata. Tu tío necesita sexo duro, anal, puterío. Normal que busque fuera’. Me quedo muda… excitada. ‘¿Y ahora?’. Sonrisa pícara: ‘Ven a mi casa. Te enseño lo que te falta’.
En su piso, mini roja aparcada. Puerta cierra. Me besa: labios suaves, lengua juguetona. ‘Relájate, Lola’. Manos en mi blusa, tetas libres. Chupa pezón: ‘Mmm, qué duros’. Baja pantalón, braga empapada. ‘Estás chorreando por lo que viste’. Dedos en mi coño: ‘Tan apretadito…’. Gimo: ‘Ay, Justine…’. La tiro al sofá, le quito falda. Coño rasurado, olor dulce. Lamo: salado, jugoso. ‘¡Sí, come mi coño!’. Tetas en mi cara, grandes, pesadas.
A cuatro patas ella ahora. Imito a Fran: azoto su culo firme. ‘¿Quieres mi lengua en tu ano?’. ‘¡Sí, métela!’. Lametazo húmedo, sabor terroso. Dedos en coño y culo. Ella grita: ‘¡Fóllame con la lengua!’. Tribbing: coños frotándose, clítoris duros, sudor mezclándose. ‘¡Me corro, Lola!’. Yo exploto: chorro caliente, temblores. Agotadas, abrazadas. Olor a nosotras. ‘Bienvenida al lado salvaje’. Ay… chicas, ¿repetimos?