Confidencia caliente: Mi noche salvaje en Londres respondiendo al #AppelDu18Juin

¡Ay, amiga, si supieras! Estaba de rodillas en esa habitación de hotel en Londres, con la polla de Antoine dura como una piedra en mi boca. Salía un sabor salado, un poco amargo, mezclado con el sudor de su piel. Él gemía bajito, ‘¡María, joder, qué bien chupas!’, mientras sus manos me agarraban el pelo, tirando suave. Detrás, Adeline me lamía el coño, su lengua caliente y húmeda rozando mi clítoris hinchado. Olía a sexo puro, a coños mojados, a champagne derramado en las sábanas revueltas. Mis pechos rebotaban con cada movimiento, los pezones duros rozando sus muslos peludos.

Pero espera, te cuento desde el principio, eh… Soy María, 27 años, de Madrid, pero vivo en París por trabajo. Muy abierta al sexo, me flipa el morbo, las sensaciones fuertes. Ese día, 19 de junio, estaba en mi sofá, scrolleando Instagram, con una copa de vino. Vi el post de este francés, Antoine, en Londres. #AppelDu18Juin. Hablaba de su derrota como De Gaulle, solo, lluvia, mujer infiel con un informático joven. ‘Venid a ayudarme, Francia, en naturaleza’. Me reí, pero me puso cachonda la idea. ¿Y si voy? Compré billete, maleta rápida, y zas, en el Eurostar.

Llegada al hotel y el caos sexy

Llego al hotel por la mañana. Llueve, crachin inglés asqueroso, huele a asfalto mojado. Veo a Antoine en el desayuno, full english, bebiendo café. Le miro, ojos tristes pero guapo, 40 y pico, con barba de tres días. ‘Bonjour, ¿eres tú el del appel?’, le digo sonriendo. Se gira, sorprendido. ‘¡Sí! ¿De verdad has venido? Siéntate’. Hablamos, nervioso él, yo coqueteando. ‘No soy romántica, pero me encanta follar con desconocidos’, le suelto. Se sonroja, pero sus ojos brillan. ‘Esta noche, té, ¿ok?’. Le doy mi número, se va a reuniones.

En la habitación, ducha caliente, agua resbalando por mi piel morena, pezones erectos. Me toco pensando en él, dedos en el coño depilado, gimiendo suave. Toco a la puerta: dos ex sus, Jeanne y Marie, risas. ‘¡Somos tu ejército!’, dicen. Yo me uno, shopping, copas. Luego, más mujeres en el lobby: vecina, amiga de Adeline. Caos total. Antoine huye al pub.

Lo encontramos allí. Adeline aparece, pelo corto, tetas bajo el tee pink. ‘He dejado a Marco, vengo por ti’. Discuten, tensión sexual. Vuelven al hotel, reunión en salón. Antoine: ‘He merdé, sorry chicas, mi mujer está aquí’. Risas, silbidos. Adeline al oído: ‘Ve con la americana, pero nosotras te salvamos’.

Cena con Alexandra, la boss yankee. La vemos entrar al hotel, borracha, tetas fuera. Suben. Nosotras, el ejército, entramos desnudas. ¡Flash! Fotos everywhere. Ella furiosa: ‘¡What the fuck!’. Adeline: ‘Firma o fotos a tu marido’. Firma, ricos ellos. Música: Mano Negra retumba, cuerpos sudados bailando. Olor a perfume, sudor, coños excitados.

La orgía final: placer sin límites

Adeline: ‘Chicas, folles lesbianas esta noche’. Antoine: ‘Yo…’. ‘Tú míranos’. Pero él se une. Yo lo empujo al colchón vecino, champagne en burbujas en mi piel. ‘Fóllame, Antoine’, le digo montándolo. Su polla entra en mí, gruesa, venosa, estirándome el coño. ‘¡Ahhh, sí!’, grito. Empujo caderas, clac clac piel contra piel. Él chupa mis tetas, mordiendo pezones, dolor-placer. Huele a su axila masculina, cruda.

Adeline se une: ‘Mi turno’. Me lame el culo mientras él me folla doggy. Lengua en mi ano, húmeda, circular. ‘¡Joder, Adeline, qué puta lengua!’, gimo. Antoine sale, polla brillante de mis jugos, y la mete en Adeline. Yo la beso, lenguas enredadas, sabor a vino y polla. Otras chicas: Jeanne me come el coño, dedos dentro, chap chap sonidos húmedos. Marie cabalga a Antoine, tetas rebotando: ‘¡Más fuerte, cabrón!’.

Cambio: yo a cuatro, Antoine en mi culo. Duele al principio, lubricante frío, luego placer intenso, lleno. ‘¡Sí, rómpeme el culo!’, grito. Él gruñe: ‘¡Tu culo español es mío!’. Adeline bajo yo, 69, su coño peludo en mi cara, zumo ácido en lengua. Gemidos everywhere, ‘¡Oh sí!’, ‘¡Fóllame más!’, cuerpos resbaladizos de sudor.

Clímax: Antoine corre en mi boca, leche caliente, espesa, trago gimiendo. Chicas eyaculando squirt, sábanas empapadas. Olor a orgasmo, a semen, a hembra. Caemos exhaustos, risas, besos. ‘Gracias por venir, María’, dice él. ‘El mejor appel de mi vida’, respondo. Mañana, regreso a París, coño dolorido pero feliz. ¿Repetimos?

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