Mi desmadre en el sauna mixto

Mi amiga me lo contó con los ojos brillantes. “Deberías venir al sauna conmigo. Está lleno de tíos buenos y solo haces lo que te apetece…”. Dudé mucho, pero al final dije que sí. Salí del curro y la encontré. Caminábamos por esa avenida pija de la capital. Giramos en un patio discreto, una placa chiquita: “Sauna”, con flecha al fondo. Empujamos la puerta de cristal. Un tío en pantalón y camiseta blanca nos dio la bienvenida. Pagamos y nos dio dos toallas cada una.

“¿Habéis venido antes?”.

Ella asintió. “A la derecha, uno de los saunas. Izquierda, duchas y al fondo el hammam”.

Nos abrió una puerta y… ¡un bar! Ella conocía el sitio y tiró izquierda. Vestuario grande, iluminado, casilleros como en la piscina. Mixto, sin separar tíos y tías. Casilleros seguidos. Empezamos a quitarnos la ropa. Entra un tío con toalla grande, nos mira y dice “Hola”. Ella le sonríe. Yo, coño, qué vergüenza, casi en pelotas. Me pongo la toalla como me dijo, dejando la otra para secarme. Ella la dobla a la cintura, tetas al aire. Me coge la mano y me hace el tour, pechugona yo también ahora.

Pasamos el bar, sala de azulejos con madera. Gente, más tíos que tías. Ella super a gusto, yo tensa. Subimos escaleras.

“Estas puertas son salas de relax. Para descansar… o aislarte con alguien. ¿Verdad, guarra?”.

Me levanta la toalla y me da una nalgada. Me pongo roja, joder, aunque casi no había nadie…

“Allá otro sauna, y derecha, sala común”.

Veo banquetas de madera, cuerpos tirados. “¿Qué quieres hacer ahora?”.

Le dejo elegir. Bajamos al hammam. “Menos intimidante, poca luz para tus primeras veces…”.

Colgamos toallas, ducha rápida y entramos. Vapor denso, casi negro. Me agarra la mano, al fondo, gradas. Me acostumbro: siluetas, de pie o sentados cerca. Hombres, mujeres, quién sabe. Del frío exterior, mi piel se moja de gotas calientes, resbalando por tetas, culo… Se lo digo susurrando.

“Espera, en un rato duchamos y verás qué piel suave”.

Va y viene gente. Entra un tío, quiere sentarse arriba, resbala y me pone la mano en el hombro.

“Perdón”.

“No pasa nada”.

Se pone detrás. Minutos después, sus manos en mis hombros otra vez. Salto, pero… suaves, ricas en mi piel húmeda. Bajan a tetas. Reacciono: “Voy a ducharme y vuelvo”, le digo a ella levantándome.

Salgo, derecha a duchas. Me sigue. Me pongo al fondo, aprieto botón. Agua helada, ¡joder! Me echo atrás… y choco con él.

“Perdón”.

Me giro: ¡menudo atleta! Hombros anchos, torso con pelito, abdomen plano, muslos potentes y… una polla larguísima, gorda, sin dura pero llena. Me sonríe. Aprieto otra vez, agua tibia. Me mojo, se para. Cojo gel del dispensador, unto cuerpo, brazos… Intento espalda, no llego.

Él ve: “¿Te ayudo?”.

Sonrío sí. Coge gel, me unta espalda. Manos firmes, no ásperas. Me mola. Sube nuca, baja espinazo, culo… Amasa nalgas. Sorprendida, pero cachonda, húmeda ya entre piernas. Más gel, piernas desde talones a muslos, rozando coño. Me gira por caderas. Público en la puerta: varios miran, algunos se pajean despacio.

No pienso. Me unta tripa, pubis, tetas, muslos. Dedo roza clítoris, otro ano, entra un poco. Me pega a él, frota polla en mi vientre. Olía a gel cítrico, sudor limpio, vapor. Olvido mirones. Aprieto agua, me enjuaga todo, lento, íntimo. Lo meto bajo chorro, lo enjuago yo. Su polla ya tiesa, enorme, apenas la abarco. Me agacho, la meto en boca. Sabe salada, venosa. Chupo un rato, me levanto.

“Qué polla más bonita”, digo mirándola. Lo giro a los voyeurs, mano izquierda huevos grandes lisos, derecha pajeo lenta. Gime bajo, respira fuerte. Eyacula chorros potentes, salpica azulejos. Se apoya en mí, jadeos calientes en cuello. Lo abrazo hasta que se calma. Beso rápido en labios. “Gracias”, dice. Vuelvo hammam.

“¡Qué larga la ducha!”, dice ella.

“Sí, pero qué ducha… ¿Cambiamos? Quiero sauna”.

Ducha ella rápida. Toallas, yo tetas fuera. Subimos, sauna vacío. Nos tumbamos abajo, calor suave. Sudor perla. Salimos refrescar. Volvemos, entran tres tíos. Se ponen: uno entre cabezas, otros pies.

Silencio. Rozan mi pie. No muevo. Caricia sube gemelo, rodilla, muslo interior. Sudor + agua, resbaloso. Dedos labios coño, vulva. Penetra suave, dos? Tres? Mola. Otra mano tetas, pezones duros. Primera vez dos tíos… Cachonda perdida.

La mano para, cuerpo encima. Abro piernas, pies suelo. Polla encuentra coño, entra lento. Fondo, quieto. Contraigo vagina, aprieto-relajo. Gime ronco, se corre dentro, affloja sobre mí. Lo abrazo, respira agitado. Sale mudo.

El del medio se tumba encima, pesado. Guío polla, entra de golpe. Le cojo culo, empujo más hondo. Respira como toro. Le meto dedo culo sin aviso. Se arquea, grita, eyacula llorando placer. Lo empujo suave, pesado el cabrón.

Minutos después, ducha final. Ella: “¡Vaya primera vez, guarra! No te aburriste”.

“Simpático, sí…”, digo sonriendo.

Post Comment

You May Have Missed