Sodomizada en Sótano por Dos Fotógrafos Calientes

Han pasado más de seis meses desde mi sesión de fotos desnuda con Claudio, mi primera vez así de expuesta. Me mandó las fotos por email, como cien en total, en cuatro tandas. Al principio eran suaves, pero las últimas… uf, yo completamente desnuda, depilada, mostrando mi coño y mi culo sin pudor alguno. Elegí unas cuantas para mi marido, quitando las de la maquilladora y las donde estaba atada. Cuando las vio, flipó. Estaba tan contento de que me hubiera lanzado, y aquellas de mí abierta de piernas lo pusieron cachondísimo. Mis 27 años nunca me habían hecho sentir tan viva.

Pero lo que no me soltaba la cabeza eran esas imágenes mías tan puta, y el recuerdo de ese placer sin remordimientos. Quería más, obvio. Lo más fácil era llamar a Claudio. Nos vimos un sábado por la tarde en su estudio en Madrid. Le dije que me había molado su curro y que pensaba en repetir. Mentira piadosa, claro, no iba a confesarle que quería ir a tope.

—Te enseño trabajos más íntimos, los que no publico, que ven pocos —me dijo, guiñando un ojo.

—Gracias por la confianza.

—Gracias a ti, la primera vez te dejaste llevar de cojones.

—¿Qué tienes en mente?

—Todo con amateurs puras, como tú. No se publican por eso. Mujeres de todas las edades, y todas disfrutaron un huevo.

En su pantalla grande, desfilaron fotos de tías buenas o no tanto, pero todas abiertas en canal. El olor a café rancio y su colonia fuerte me mareaba un poco, el corazón me latía fuerte.

—Estas de este verano, con Maud, unos 40 tacos. Empezó en nude y acabó con caricias de su marido… mira, le hace una mamada. Y ahí, doble penetración. Sí, soy yo, pidió el marido.

—¿En serio? Joder, no querrá que lo vea todo el mundo.

—Esta es Céline, 49, como tú, para darse gustazo. Pidió tres tíos. Sexo puro, sin postureo.

Miramos más de una hora. Reconocí a una amiga de la uni, con curvas extra pero ese rollo moreno. Su coño depilado asomando bajo falda y chaqueta de ejecutiva… qué sorpresa, con un culito rosado perfecto. Olía a humedad en el estudio, mi tanga ya estaba empapada.

Yo quería algo en un sitio abandonado, piel clara contra mugre. Claudio propuso lo de un amigo: un sótano antiguo en el centro, piedras, suelo de tierra. Fotos brutales. Quedamos lunes a las 19:30 para verlo.

Bajamos los tres: Claudio, su colega Luis, escultor de unos 45, y yo. Aire frío y húmedo, como de tumba, olor a tierra mojada y moho que me erizaba la piel. Salas interminables, perfecto para fiestas locas.

—¿Qué te parece, Vero? En pleno Madrid, pero otro mundo —dijo Luis, voz grave.

—Brutal, sí.

—Imagino fotos tuyas desnuda, y un rollo con dos tíos dirigiéndote —soltó Claudio.

—No lo había pensado, pero cuéntame.

—Para probar luces, quítate algo.

Luis encendió todo, luces crudas. Yo venía del curro: falda, medias, blusa. Me había depilado el domingo, coño y culo impecables, lista para follar.

—Vero, quítate las bragas, quédate desnuda bajo las medias. Arriba solo chaqueta, sin nada debajo. Tacones y medias sin marca, pechugona libre. Me flipó así la primera vez —pidió Claudio.

—Cliché total —reí, pero obedecí. Medias puestas sin bragas, pezones duros bajo la chaqueta. El frío me picaba la piel, tetas tiesas.

Claudio disparaba: caminando por salas oscuras, agachándome, el suelo terroso raspándome las rodillas. “Abre piernas, muéstrame ese coño depilado”. El clic-clic del obturador, mi respiración jadeante, olor a mi propia excitación mezclada con moho.

Me quité la chaqueta, tetas al aire. Luego las medias. Desnuda total, caminando, abriéndome, coño húmedo brillando bajo luces. Piel de gallina, pezones como piedras.

—Abrázate a Luis, él vestido, tú en pelotas —ordenó Claudio.

—Dilo claro: ¿queréis que me folle?

—Sí, que te penetre y te sodomice.

—¿Y si no?

—No dirás no. Te mueres por ello, y Luis te va a volver loca.

Luis se desnudó. Joder, qué polla: gruesa, venosa, no gigante pero perfecta. Me pegué a él, piel contra su camisa áspera, oliendo su sudor masculino. Le chupé la polla, salada, dura como hierro, gemí bajito. “Fóllame ya”, rogué.

Me penetró vaginal de pie, contra la pared fría. ¡Pum-pum!, embestidas brutales, mi coño chorreando, sonidos chapoteantes, olor a sexo crudo. Gemía fuerte, “¡Más duro, joder!”. Me puso a cuatro, polla honda, tetas balanceándose, tierra pegada a las rodillas.

Media hora así, sudor goteando. “Prepárame el culo”, le dije. Dos dedos míos en mi ano, dilatando, mientras mamaba su polla babosa. Se tumbó, yo encima, cabalgando su verga en el culo. Lentito al principio, quemazón deliciosa, luego profunda. ¡Ahhh!, placer eléctrico, culo ardiendo de gozo. Claude filmaba, mi cara extasiada, ojos en blanco, gritos roncos: “¡Me corro, hostia!”. Luis eyaculó en mi boca, leche caliente, espesa, tragué todo bajo la cámara.

—Tenías razón, un subidón brutal —jadeé, cuerpo temblando, coño palpitando.

—Las fotos van a ser fuego: tu cuerpo limpio contra esta mierda sucia. El vídeo, porno puro. ¿Qué harás con ello?

—Quiero verlo todo, sobre todo la sodomía, estuve tan guarra.

—Sensual a tope, tu placer era oro.

—Mándamelo discreto. Llámame.

—¿Próxima pronto?

—Dame tiempo a asimilar… pero ya quiero exhibirme en escena, delante de desconocidos.

Post Comment

You May Have Missed